Sin Título

“Odio las encerronas”, Pensó Sofía mientras miraba nerviosamente sus manos.

Sus amigas la habían dejado sola con Miguel en la terraza mientras ellas iban a comprar.

Sofía sabía desde hace mucho tiempo de los sentimientos de Miguel, pero ignorarlos era mucho más sencillo que enfrentarlo. Nunca había rechazado a nadie, y no tenía intenciones de comenzar con quien una vez fue su mejor amigo.

Se conocían desde hacía años, solían jugar juntos dos veces al mes desde que tenían memoria. Sus padres eran compañeros desde la universidad y tenían juntas regulares entre ellos, a medida que fueron madurando las juntas incluyeron a sus hijos, quienes jugaban por mientras ellos se actualizaban sobre las vidas de cada uno, por lo que Sofía, Miguel y Alicia tenían su “Club secreto” del que sólo ellos eran miembros.

Las reuniones siempre eran en la casa de Alicia, donde ella tenía una sala de juegos enorme, con todos los juguetes y juegos de mesa que un niño puede desear. Cuando hacía frío  se quedaban dentro de la sala y jugaban con las muñecas de Alicia mientras Miguel las atropellaba con el Camión de Bomberos a control remoto. Cuando los días eran soleados salían a hacer guerras de agua en el jardín, o jugaban a la escondida por toda la casa, lo que en más de una ocasión provocó que los padres de ellos se dedicaran a buscarlos por horas antes de irse mientras ellos se escondían en la cocina bajo el lavaplatos con una provisión de galletas de emergencia. Ese era su pequeño plan de rebeldía porque no querían tener que esperar dos semanas para volver a verse.

El club se disolvió cuando tenían 11 años.

Ahí fue cuando los padres de Alicia se mudaron a Brasil por trabajo y los padres de Miguel se divorciaron, y él se fue a vivir con su madre.

Tenían 13 cuando la madre de Miguel falleció, pero aún así no se volvieron a ver hasta que ella cumplió 15.

El cumpleaños 15 de Sofía fue en grande, sus padres estaban felices por su pequeña princesa y tal como era su costumbre desde que su matrimonio comenzó a flaquear por mutuas infidelidades de las que Sofía se suponía no tenía conocimiento, la complacieron con todo lo que ella pidió; Una gran y elegante fiesta, todos sus amigos invitados y más regalos de los que podía contar.

Todos sus amigos invitados… ahí es cuando comenzaron sus problemas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s